El clima mediterráneo de Buin, con inviernos que rondan los 300 mm de precipitación anual y veranos secos que superan los 30 °C, genera un ciclo de humectación‑secado que afecta directamente a las capas del pavimento. Cuando la calzada ya está construida, la pregunta no es cuánto aguanta, sino qué le está pasando por dentro. Por eso la evaluación de pavimentos existentes en Buin arranca con un relevamiento visual de fisuras, deformaciones y baches, seguido de ensayos destructivos como calicatas para extraer muestras del asfalto y la base granular. Complementamos ese diagnóstico con densidad cono de arena para verificar la compactación in situ y con ensayo CBR de laboratorio cuando se necesita dimensionar un refuerzo. El resultado es un informe que define espesores reales, módulos resilientes y la vida útil remanente del pavimento.

Con la deflectometría y las calicatas detectamos a tiempo los puntos débiles de la estructura, evitando que el bacheo termine siendo parchado sobre una base inservible.
Metodología y alcance
Consideraciones locales
Buin se ubica a 40 km al sur de Santiago, en una zona de amenaza sísmica alta (aceleración efectiva >0,4 g según NCh433). Si el pavimento existente presenta fisuras por fatiga o ahuelamiento, un sismo puede amplificar el daño en las capas granulares saturadas, generando pérdida de soporte en pocos segundos. La evaluación de pavimentos existentes en Buin identifica esos sectores vulnerables antes de que un evento telúrico deje la calzada intransitable. Además, el ascenso del nivel freático en invierno satura las bases, reduciendo su capacidad portante hasta un 40 %, lo que acelera el deterioro si no se proyecta un drenaje profundo. Por eso medimos la permeabilidad en campo con ensayos Lefranc y verificamos la condición de las juntas longitudinales, punto de entrada de agua en pavimentos de concreto.
¿Necesita una evaluación geotécnica?
Respuesta en menos de 24h.
WhatsApp directo: +56 9 7709 2993La forma más rápida de cotizar
Email: contacto@geotecnia1.biz
Normativa aplicable
NCh 165 – Deflectometría con Falling Weight Deflectometer, AASHTO T‑274 – Determinación de módulo resiliente en suelos, NCh 3171 – Evaluación estructural de pavimentos asfálticos, Manual de Carreteras (MOP Chile) – Volumen N°8, Procedimientos de auscultación
Servicios técnicos asociados
Deflectometría con LWD y análisis de capacidad remanente
Medimos la deflexión en cada punto con el Light Weight Deflectometer (LWD), correlacionamos los datos con el módulo resiliente de la subrasante y estimamos el número estructural remanente. El informe incluye recomendaciones de refuerzo (sobrecarpeta asfáltica o reciclado en frío) con espesores calculados según el método AASHTO 93 adaptado a las condiciones de Buin.
Calicatas con ensayos de laboratorio para capas granulares
Excavamos calicatas en puntos críticos del trazado, extraemos muestras inalteradas y alteradas de cada capa, y realizamos granulometría, límites de Atterberg, Proctor modificado y CBR en laboratorio. También medimos la densidad in situ con cono de arena para verificar el grado de compactación. El resultado es una caracterización completa de la estructura existente.
Parámetros típicos
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una evaluación de pavimentos existentes en Buin?
El rango referencial para un diagnóstico completo (calicatas + deflectometría + ensayos de laboratorio) es entre $520.000 y $1.705.000, dependiendo de la longitud del tramo, la cantidad de puntos de ensayo y la profundidad de las capas a muestrear. Para proyectos mayores de 2 km se aplica un descuento por volumen. Solicite una cotización personalizada para su calle o camino rural.
¿Qué diferencia hay entre deflectometría con LWD y con FWD?
El LWD (Light Weight Deflectometer) es portátil y se usa en capas granulares y subrasantes para medir módulos dinámicos con una carga de caída de 10 a 20 kN. El FWD (Falling Weight Deflectometer) aplica cargas de hasta 50 kN, simulando el paso de un eje real. Para evaluar pavimentos asfálticos en Buin, el FWD es más representativo, pero el LWD basta para verificar bases y subrasantes en caminos secundarios o accesos a parcelas.
¿En qué época del año es mejor hacer la evaluación?
Lo ideal es realizarla al final del invierno (agosto‑septiembre), cuando el suelo ha alcanzado su máxima saturación estacional. Así se detectan las condiciones más críticas de la subrasante y se proyectan refuerzos que resistan el peor escenario. Si se hace en verano, el perfil de humedad puede subestimar la deformabilidad real del pavimento existente en Buin.
¿Incluye el diagnóstico de fisuras y bacheos previos?
Sí, el relevamiento visual registra el tipo y severidad de cada falla (fisuras longitudinales, piel de cocodrilo, baches, ahuellamiento) y lo correlaciona con los espesores de capa medidos en calicata. De esa forma sabemos si el deterioro viene de la base, de la subrasante o de la mezcla asfáltica. El informe final propone soluciones específicas para cada condición.